La ciudad de Almería, ubicada en la costa sureste de Andalucía, rebosa vida en cada una de sus calles, rincones y monumentos; vida que se derrama también tras sus lindes, sobre el resto de la provincia y, cómo no, sobre el cálido mar. Tanto es así que disfrutar de todos sus atractivos requiere tiempo. No obstante, todos aquellos viajeros ávidos de descubrimiento que prefieren visitas más fugaces, o quienes apenas disponen de tiempo para una pequeña escapada, pueden seguir este plan para visitar Almería en dos días.

De Al Ándalus a la Guerra Civil
Si existe una visita obligada en Almería, es la de la Alcazaba y las Murallas del Cerro de San Cristóbal, conjunto fortificado declarado Bien de Interés Cultural y que representa uno de los espacios arqueológicos y monumentales de origen musulmán más importantes de toda la Península Ibérica. Datado en el siglo X, colmará las más elevadas expectativas de los apasionados de la historia de Al Ándalus.

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Sin alejarse mucho del imponente recinto, el visitante puede adentrarse por las calles de la ciudad (imprescindible dedicar un tiempo al paseo y las tapas) y dejarse seducir por la Plaza de la Constitución o Plaza Vieja, antiguo zoco principal de la ciudad árabe, ubicada en un recoleto rincón de la capital y donde se aloja el Ayuntamiento.

Por la tarde, toca visitar Almería desde la historia reciente y adentrarse en los Refugios de la Guerra Civil Española, pasadizos subterráneos de los que se ha recuperado para el turismo alrededor de 1 kilómetro que coincide con la arteria principal de la ciudad, el Paseo de Almería. Contienen espacios recreados tales como el almacén despensa y el quirófano, equipado con el instrumental de la época. (Consultar horarios).

Naturaleza como terapia
No se puede abandonar Almería sin visitar sus templos naturales, el principal de los cuales es el Cabo de Gata. Salpicado de calas y playas para todos los gustos, de grava, arena blanca, oscura y dorada, otorga la posibilidad, casi convertida en obligación, de desconectar y dejarse mecer por la brisa y las mareas. El segundo día, pues, toca playa.

Aunque las opciones son infinitas, los menos amantes de las aglomeraciones disfrutarán de la naturaleza agreste de la Playa del Embarcadero, situada al pie de la mayor elevación de la sierra volcánica, el Cerro de los Frailes. La Playa de los Muertos y la Cala de la Media Naranja, entre otras, constituyen también lugares creados para la paz y la relajación más absoluta dentro del Parque Natural.

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